La llamada a la aventura

Siempre he sido un viajero, aun cuando no necesariamente viajara físicamente. Desde niño mis libros favoritos incluían aventuras y viajes a tierras diferentes y exóticas. Me apasionaban los héroes que dejaban todo atrás y vivían aventuras en lugares lejanos. Uno de mis libros favoritos que releí millones de veces fue Las Minas del Rey Salomón de Henry Haggard. Allan Quartermain siempre fue mi explorador favorito. Un tanto fatalista siempre resolvía todo con una mezcla de habilidad mental, carisma y persistencia.

En mi casa nunca tuvimos mucho dinero, yo veía con cierta envidia como muchos de mis compañeros de clases tomaban vacaciones en el extranjero y pasaban tiempo en NY, Cuba o Disney! mientras que nosotros nos teníamos que conformar con Cuautla en el estado de Morelos (México). Y no es que nos ea bonito o memorable, pero el bicho de exploración siempre ha estado ahí. Veía con atención los documentales de la televisión en los que hubieran tierras diferentes a las que yo conocía.

En parte quizás por eso me gusten tanto los juegos de rol, en ellos siempre se puede viajar, aunque sea con la imaginación, a lugares distantes, misteriosos y vivir aventuras (por cierto visiten against the shadows mi blog colaborativo sobre juegos de rol).

Un viaje frustrado

Mientras estaba en la universidad intenté hacer un intercambio estudiantil. Hice los trámites, me aceptaron y iría a Chile a estudiar por un semestre. Era lo mejor que me podría pasar en la historia. Según el brochure de la universidad la ciudad estaba suficientemente cerca de los Andes como para explorarlos por completo, pero al mismo tiempo, se podía ir a Valparaiso a ver completamente otros lugares y climas. ¡Nada podía ser mejor!. Sin embargo mi papá se quedó sin trabajo. No hubo manera de fondear ese viaje y lo tuve que cancelar.

En ese momento no hubo nada que hacer. Sin embargo el gusanito de conocer tierras distantes no habías desaparecido, por el contrario.

Explorando Europa

(Izq. Estampilla postal con la imagen del aeropuerto de Frankfurt) En cuanto tuve un trabajo y vacaciones, lo primero que hice fue irme de mochilero a Europa (aquí está la crónica) . 2 semanas sin ningún plan que me llevaron a vivir experiencias increibles y divertidas. Grandes anécdotas entre las cuales destaca el talco en la maleta.

Cuando llegué a Frankfurt, me detuvieron dos policias por que como venía solo sospechaban que llevaba droga o algo, ya sabes hubo que pasar por toda la locura de la inspección aduanal, de abre tu mochila y etc. todo estaba bien sin embargo, al abrir un compartimiento, de la mochila el talco (Rexona) para los pies se había abierto durante el viaje por lo que ahí tienes a media fuerza policial haciendo pruebas al mentado rexona. al final se conveniceron y me dejaron ir.

Al fin estaba yo viendo lugares diferentes, explorando a voluntad cada recoveco, cada callejón, y tomando trenes. Así fuí cada vez más al norte, hasta terminar en Suecia y Finlandia. Básicamente por azar. En el camino me corretearon skinheads, perdí trenes (para variar), dormí en aeropuertos y demás.


Como me sale más barato dormir en el tren que en un hostal, pues busqué una ciudad que estuviera a una noche de distancia, así que estoy ahorita en Stokholm (Estocolmo) Muy bonita ciudad (más grande que kovenhavn) pero muy rara, nadie habla. las calles son muy silenciosas, y aunque hace sol el aire esta muy frio.

Quién diría que terminaría estudiando en Finlandia. Esa gente tan extraña en un inicio se convertirían en grandísimos amigos y hasta pareja con Sleepy!

Fines de semana de exploración

(Izq. El Agoran en las Pozas de Xilitla) Una vez en México, me percaté que una vez que se comienza a viajar no se puede detener. La ciudad con lo grande que es me parecía muy chica. Tantísimas cosas que ver y tan poco tiempo. El trabajo no pagaba mucho, pero poco a poco fui subiendo mis ingresos en la empresa y entonces pude comenzar a viajar de nuevo. Sin tiempo para vacaciones largas mis viajes fueron de fines de semana al interior de país. Normalmente iríamos hacia el centro, la Huasteca y Michoacán. Uno de mis lugares favoritos fue las pozas de Xilitla.

La gracia de este pueblo, además de estar rodeado por las magníficas montañas de la Sierra Madre Oriental es que fue casa de un excéntrico Lord Inglés de nombre sir Edward James, un poco conocido escritor y poeta británico, y en él recibió las visitas de personajes como Salvador Dalí, Pablo Picasso, Max Ernst y Leonora Carrington, entre otros de sus amigos famosos.

En este lugar, James construyó un jardín surrealista conocido como “Las pozas”, actualmente está abierto al público.

Estos viajes no harían otra cosa más que incrementar mi hambre por ver el mundo. Nunca entenderé a aquellos que no salen nunca de su ciudad en sus vidas. Conozco a alguien que no ha salido ni a Cuernavaca (literalmente), pero esa es parte de otra historia más adelante. Para mí la llamada a la aventura era mucho más fuerte. Decidí aplicar para estudiar en el extranjero.

Continuará ( CC> )…