En estos momentos me da verdadera vergüenza decir que soy mexicano. Es una ridiculez, que legisladores mexicanos se agarren a golpes en plena tribuna. ¿No hemos aprendido nada? ¿En serio no es posible ponerse de acuerdo y sacar a mi querido país del estatus de exótico destino turístico a economía de primer mundo?

Normalmente no soy de aquellos que se tiren a la lona a llorar sobre como en México todo está mal; por el contrario, soy el primero en argumentar que esa manía es sólo una excusa por no querer hacer bien las cosas. Pero esto es indefendible. No es posible ver a esa clase de legisladores en Mexico, ¿Cuanto dinero les pagamos? para que las sesiones del congreso siempre estén vacías, o para que cuando están llenas se agarren a golpes.

No interesa que facción haya comenzado. Es ridículo.

La noticia no solo es local, sino que aparece alrededor del mundo (El País). Casi nunca se escucha nada sobre México y cuando se escucha algo, o son enfrentamientos en Oaxaca con un gobernador que declara que a él ni Dios lo quita, o es un auto-payaso declarándose a sí mismo presidente, o son legisladores aventándose al pleno del congreso.

¿En serio quiero regresar ahí?.

En otras notas, hoy saqué mi número de seguridad social de Finlandia, para poder pagar impuestos con eso de que estoy de maestro rural (doy clases de español en una comunidad de 500 personas). Fui a la oficina del gobierno a registrarme, no solo me trataron increible, se tardaron exactamente 12 minutos y me mandan el documento por correo a mi casa en una semana… nada de 6 copias fotostáticas de miles de identificaciones, actas de nacimiento, y la factura de la última visita al dentista.