Este es Myllyjärvi (se lee Muluyarvi), es el pequeño lago al que voy a nadar continuamente por que se encuentra a escazos 100 metros de mi casa. Finlandia ha logrado lo que muy pocos paises en el mundo, lograr mezclar una naturaleza pristina junto con avance tecnológico y urbano; detras de esos árboles hay una carretera, y 100 metros del otro lado de mi casa hay un complejo de supermercados y una autopista. Vivo a 5 kilometros del centro de Jyväskylä (Se pronuncia yubaskula). La gente que vive alrededor viene a nadar al lago, trae a sus perros, pesca hacen pic-nics y se llevan su basura al terminar, es un muy bonito lago muy tranquilo y el agua es helada.
Es muy fácil aislarse del mundo y de todos los males que le aquejan en estos bosques finlandeses. Todos los conflictos se sienten muy lejanos, como si fueran en Marte, uno escucha de ellos, pero no llegan hasta este pequeño lago en este alejado rincón en el norte del mundo.

El movimiento y el caos de la Ciudad de México en la que crecí aparecen en mi mente como combinaciones azarosas de luces, ruidos, anuncios publicitarios, murmullo de gente, autos, noticias de políticos y relojes. Desde que vivo en Finlandia, no uso reloj (casi nadie usa por cierto), y aun asi llego a tiempo a todas mis citas (como casi todos), el tiempo y la realidad transcurren diferente.

Sin embargo, la tranquilidad es una trampa. El mundo sigue, y aislarse en un pequeño bosque no es la solución, por más que suene de hecho increible. Uno no puede simplemente pretender ignorar lo que sucede en el mundo y esperar que le pase de largo, que solito se componga.

Desgraciadamente mis únicos contactos con lo que sucede en el exterior son los medios de comunicación y su distorsionada visión del mundo. Sobretodo los infames CNN y FoxNews nen cualquiera de sus miles de rostros; se salva ligeramente más BBC pero no demasiado. En ellos, la ventana al mundo exterior está plagada de imágenes de soldados muertos, que parecen ser más valiosos que los cientos de miles de civiles, tambien muertos, en alguna ciudad o algún desierto en medio oriente. Hasta mí llegan palabras repetidas sin cesar como políticos corruptos, explosiones, atentados y el particularmente incongruente término “terrorista”. Los gringos aprendieron bien, cualquiera puede caber en ese término si no esta de mi parte, y nadie se puede identificar positivamente con ellos, a diferencia del concepto “comunista”, que suena a que le importa la comunidad”. Inclusive los programas pacíficos están plagados de desigualdades dónde celebridades que gastan fortunas en fiestas, mansiones y en pintar sus autos, y son tratados como dioses encarnados.

A veces dan ganas de quedarse en el bosque, en los lagos, a veces pareciera que no hay solución. Pero esto me lleva al título del post: Esperanza.

El mundo tiene gente que incansablemente trabaja todos los días para construir una sociedad mejor, más organizada, más pacífica y más justa, simplemente no aparecen en las noticias. Todos los días heroes anónimos dedican su vida a mejorar y proteger este planeta, su diversidad cultural, su diversidad ecológica y a ayudar a solucionar el sufrimiento: 1. NGOs como Cruz Roja Internacional, Aministia Internacional, Fair Trade Foundation, 2. Instituciones Humanitarias como los diversos programas de la ONU, 3. –Algunas– organizaciones solventadas por organizaciones religiosas entre muchos, muchos otros.

Cuando fui paramédico voluntario en la Cruz Roja, me percaté de muchisimas cosas sobre lo que nos hace ser humanos, y conocí a muchisima gente que me enseñó que la respuesta no está en ignorar los problemas y refugiarse en la rutina, el entorno, o en los propios problemas, actuar SI hace la diferencia.

Uno no tiene tampoco que dedicar toda su vida a una organización como tal, para propiciar un efecto mariposa, hacer trabajo voluntario, donar por una causa, limpiar la basura en nuestro lago favorito, ayudar comprando productos locales y regionales o no regatear por la artesanía en algún pueblo, son solo algunas cosas con las que de manera responsable podamos contribuir.

Espero haber hecho mi parte en este blog, y propiciar que alguna persona se de cuenta de que hay esperanza, y la solución está de hecho, en sus propias manos.

Apoyar comprando responsablemente,
no de grandes megacorporaciones,
sino de productores locales