*** Post largo ***
Vengo regresando de un viaje de fin de semana a Estonia. Mis amigos finlandeses de Puheviestintä, que estudian algo así como “Comuniación Oral” organizaron un viaje con fines “académicos” para visitar la universidad de Tartu en Estonia y conocer las instalaciones y la historia del periódico Postimees, que es el periódico nacional y fue completamente controlado durante la ocupación Soviética. (La foto en el camión entre Helsinki y Jyväskylä, Tarllena, Laura, Raisa, Heta y yo)

Sobre nuestro destino

Estonia ha sido ocupada por todos, primero por Daneses, quienes la vendieron a los alemanes, y después fue ocupada por suecos y rusos. Stalin y Hittler pasearon su maquinaria bélica por este país que obtuvo su independencia de la Unión Soviética en 1991. Por cierto México fue uno de los pocos paises en el mundo que no reconoció nunca la ocupación sovietica en Estonia y gracias a eso los mexicanos no necesitamos visa para visitar este país, me pregunto si tu estoniano promedio sabe eso… Aquí visitamos Tallin y Tartu.

Tallin es la capital de Estonia, una ciudad preciosa a orillas del mar báltico que mezcla claramente la historia Europea, castillos de corte alemán con influencia bohemias (no confundir con trovador alcoholico, sino Bohemia, como la región), bunkers rusos, catedrales ortodoxas, monasterios protestantes, torres suecas y una vibrante nueva ciudad de acero y cristal moderno. (A la izquierda, yo con perspectiva a la ciudad vieja de Tallin)

Tartu por otra parte es una ciudad/pueblo al sur de Estonia bastante cerca de la frontera rusa. Es una ciudad universitaria simplemente preciosa en la que se ven claramente las influencias de la era soviética junto con construcciones bálticas. Uno en la ciudad puede respirar Rusia en todas partes, incluyendo la prototípica imagen de la mafia rusa… En las noches, hombres de entre 20 y 30 años blancos, delgados y gueros con la cabeza rapada, vestidos de jeans y sudadera o camisa negra de seda, estacionan fuera de los clubes nocturnos sus BMWs, muchos viejos y algunos cuantos nuevos, esperando impresionar a alguna de las tantas chicas altas y gueras de pantalones ajustados y botas con tacón alto que van a bailar. (A la derecha, en la plaza central de Tartu, bajo la estatuaque lleva por nombre “Estudiantes besándose”, de izquierda a derecha… Tarllena, Ari, Jenni, Raisa, yo y Heta)

El viaje

Como dije antes, mis amigos estudiantes de comunicación organizacon este viaje academico de 3 días y dos noches; en el que por supuesto, solo visitamos la universidad y el periódico por mas o menos 4 horas en total. El resto viaje y fiesta. Yo no estudio su carrera, pero me siento muy halagado de que me hayan invitado a ir con ellos, por supuesto no podía rehusar. El viaje comenzó en Tourula, la facultad de comunicación en Jyväskylä. la ciudad dónde estudio, desde dónde habían rentado un camión que nos llevaría a Helsinki, ahí tomamos el ferry para cruzar a Tallin que es algo así como un barco-antro, con centros nocturnos y alcohol tax free. Pasamos ahi la noche en mega reven para después dirigirnos en camión a Tartu. (A la izquierda algunos antes de salir de Tourula, de Izquierda a derecha: Marie, Tarlenna, Eeva, Pilvi, Aari, Piia, Larri)

(Arriba, en el Ferry en el mar congelado entre Tallin y Helsinki)

La ciudad de Tartu

En Tartu conocimos al papá de Tarllena quien trabaja en el periódico Postimees. Este señor es parecidísimo a John Lennon, tal cual es su heroe y se nota. El nos dio la visita por la universidad y el periódico dónde aprendimos los trucos de los periodistas para decir noticias en plena censura soviética; aprendimos sobre como ellos (los soviéticos) censuraban y como manipulaban noticias (gracias a Dios, esas prácticas ya no son comunes… ahá…🙂 ) (A la derecha, Eeva, Pilvi, Laura, John Lennon, bueno no… en las instalaciones del periódico. Creo que yo soy el unico interesado en el tema)

Después a conocer la ciudad y a reventar en la noche. Tartu es increible, preciosa y su gente… bueno hay chicas muy muy muy guapas y en general la mayoría de la gente no te pela, pero nos topamos con al menos 3 grupos diferentes de Skinheads más o menos unos 30 en total, ya saben, los neonazis racistas, eurotrash, con parafernalia hittleriana, que por alguna oscura razón Metallus Duende admira. Es una de las pocas cosas que de plano no me gustaron. Después de alguna demostración de qué tan grande la tienen gritándole a un servidor Tenochca insultos incomprensibles por caminar en compañía de chicas rubias finlandesas proseguimos nustro camino.

Bueno, nada pasó y seguimos nuestra fiesta propia. Tomamos cervezas y pan de ajo en un ex- depósito de municiones soviético que ahora es un bar y continuamos la fiesta en un antro local con pleno look de mafia rusa dónde a ritmo de música electrónica industrial bailamos hasta altas horas de la noche. Imaginense que no me dejaron pasar mi camara al antro, nada de fotos. (Esta es foto del barco-fiesta entre Tallin y Helsinki de izquiera a derecha: Heta, yo, Ari, Tarllena… La intención de la foto era posar como si fuera la mejor fiesta del mundo.)

Tallin

De regreso en Tallin, caminé la ciudad lo más que pude en escasas 4 horas antes de que saliera el barco de regreso. Creo que imagenes hablan mas que mil palabras en este caso. De regreso improvisamos un Karaoke en el camión a jyväskylä y la última foto es de Eskele cantando. Eskele merece mención especial por que ni siquiera llego a las citas nunca se quedó bebiendo en todos los bares y no lo vimos sino hasta el regreso; y es importante por que su sobrenombre (Eskele) viene de Skeletor, el enemigo de He Man, por que segun mis amigos se parece mucho… creo que sí.

(La caterdal Ortodoxa en Tallin)
(El castillo de Tallin enmarcado en ambiente primaveral)

(La bella ciudad vieja de Tallin)

( Skele cantando en el camión de regreso)