La provincia mexicana es increible, uno puede hallar lugares fenomenales a pocas horas de manejar hacia cualquier parte saliendo de nuestra amada capital la Ciudad de México.

En esta ocasión fue el turno de Michoacán, o al menos una pequeña partecita, tampoco se puede todo en un fin de semana ¿cierto?. Decidimos Danaeé y yo salir de madrugada de la ciudad más surrealista para dirigirnos con rumbo desconocido en la carretera hacia Guadalajara.

Después de algunas horas de manejar, decidimos hacer base en Patzcuaro, uno de los llamados “Pueblos mágicos” que ni Dan ni yo conocíamos. Indudáblemente es precioso y parece nacer del lago del mismo nombre y subir a la montaña. Nos recibió con sustechos de dos aguas, sus paredes blancas con detalles en rojo, sus muchas plazuelas, así como sus mercados de artesanías y telas.

Después de recorrer Patzcuaro, decidimos acercarnos más hacia el lago, en cuyo centro se encuentra la isla de Janitzio, lugar mundialmente famoso por sus fiestas de día de muertos. Cruzamos el lago en lancha/ Microbús marino y subimos al islote lleno de casitas pintorescas y caminos empedrados. El pueblo empotrado en la montaña es probablemente una vista digna de una postal, que de hecho hay muchas, ya que Janitzio es también una trampa para turistas desprevenidos; en todo el camino hay inumerables tiendas de “recuerditos” que venden sus productos a “gringo prices”.

Pasamos la noche en Uruapan, ya que el plan original incluía escalar el volcán del Paricutín, cosa que no fue posible por la premura de regresar a trabajar el lunes como buenos ciudadanos; sin embargo, sí tuvimos la oportunidad de viajar a una bonita cascada cercana que lleva por nombre purépecha: “La Tzararacua”, el lugar es particularmente bunito y estruendoso con una caida de agua de más de 20 metros enmarcado en una bonita pared de agua.

Por la tarde pasamos a otro bonito pueblo llamado Santa Clara del Cobre, que efectivamente, vende cobre… el pueblo está lleno de artesanos muy buenos que trabajan el cobre desde hace varias generaciones y se puede encontrar artesanía bastante bonita… y barata.

Ya cayendo la tarde, decidimos tomar el camino de regreso a la ciudad, deseando haber podido permanecer más tiempo en esos parajes mágicos.

Abajo podrán ver algunos de los magníficos lugares que visitamos Danaeé y yo.