
Pasamos la primera noche en el aeropuerto de Stansted a 1 hora de Londres. Es horrible no ser ciudadano del Imperio, por que mientras que Anu pasó la revisión de su pasaporte en apenas 10 minutos, a mi junto con el resto del mundo, nos tomó 2 horas y media parados haciendo fila, no vaya a ser que vayamos a volar el aeropuerto. Únicamente 2 personas revisaban el pasaporte a una fila de más de 300 personas de todo tipo, mujeres embarazadas, personas mayores, señoras con niños pequeños, sin baños ni nada. En el aeropuerto nos tocó ver a unos tipos en uniforme mega de miedo con unas armas largas macabras, según esto cuidando la seguridad. Esta obsesión por la falsa sensación de seguridad creo que ha llegado demasiado lejos, pero bueno, al final pasé los retenes y chequeos sub-humanos.
Dormimos en el aeropuerto. Wow, si que nos veiamos profesionales con nuestro equipo; mientras que los demás se apretujaban unos contra otros en el duro y frio suelo del aeropuerto, yo, quien ya tengo bastante experiencia durmiendo en Aeropuertos, así como Sleepy, parecíamos expertos.
Al amanecer tomamos un autobus a Londres. De nuevo la engañosa publicidad de Ryanair quienes en su pagina de Internet dice que vuelan a London-Stansted nos hizo pensar que llegariamos a Londres, pero NOOOO, Stansted no está ni siquiera cerca, hizimos 1 hora más o menos hasta la famosa estación Victoria, estábamos muy emocionados. Era el 24 de Diciembre por la mañana.
Compramos el boleto para el metro que sirve para todo el día y nos dirigimos al hotel que teníamos reservado, esperando que no fuera una trampa mortal. Gracias a Dios, resulta que en general en esa época, los hoteles experimentan una temporada baja y por esa razón están en descuento. El Hotel pequeño y bonito, en los suburbios de Londres en una zona llamada Clapham South. Lo mejor de todo es que el hotel está a 2 cuadras del metro, y a 1 cuadra de un supermercado con precios bastante razonables, así que pudimos comprar víveres para pasar el día 24 y el 25 que nada abre.
Nos registramos y volamos hacia londres. Caminamos por todas las bonitas calles y plazas, especialmente en la zona de Soho, que tiene infinidad de tiendas. La gente estaba completamente en rush de compras navideñas, todos apresurados a comprar, casi lo que fuera, para la cena y regalos de la noche. Nosotros por otra parte, tranquilos, caminando y disfrutando de todos los lugares. Fuimos al famosisimo Tower bridge y a la torre de Londres. Casi no entramos a los edificios por que es un robo. La abadía de Westminster cuesta 10 libras para entrar!! 200 pesos es una exageración, solo para ver por dentro un edificio.
A medida que caminábamos por Londres la mística de la ciudad así como la emoción de la fecha y el hecho de estar viajando juntos se comenzaba a hacer visible. Justo en la plaza de Trafalgar, en pleno atardecer, sentí una emoción tan grande de tener la oportunidad de poder vivir todo lo que he vivido que la felicidad sublime se transformó en alguna lágrima. Agradecí a Dios, a mi abuelita y a todos aquellos que han contribuido a que este año (pasado ahora) haya sido uno de los mejores de mi vida.
Aunado a esto, sabía que justo en esos momentos, a ocho cambios horarios de distancia, mi familia y todos a los que quiero en México estaban celebrando la navidad. Celebrar ésta fecha viajando no es una situación normal, pero con Sleepy, gran compañera de viaje y yo que la amo mucho, pues no solo compensó, sino que me rayé.
Justo después de la plaza de Trafalgar, cuya memoria estará conmigo por siempre, caminamos hacia Leicester Square, cerca de ahí, pasamos por una iglesia. Propuse que entraramos a dar gracias, y ¡Qué grata sorpresa! en la iglesia estaba a punto de celebrarse la misa, en francés, y cantada por inmigrantes de Senegal. Maravilloso! no hay palabras para describir lo bonita que fue la misa, completamente cantada con el coro de senegaleses, además de dos tenores y una soprano.
Habíamos dormido solo unas cuantas horas y caminado Londres por más de 12 horas seguidas, era hora de cenar algo en casa y tener nuestra propia fiesta de navidad.
El 25 de diciembre todo estaba cerrado, incluyendo el metro y los autobuses. Nos levantamos temprano por la mañana y caminamos hacia el centro de Londrés. 10km indicaba el mapa. Caminamos y caminamos, y a punto de desfayecer, encontramos cerca de la estación de Waterloo, el restaurant que nos alimentaría por tres días consecutivos: Un local de comida rápida de pollos estilo KFC, solo que a 2 libras (40 pesos) por 2 piezas y una cantidad bastante considerable de papas a la francesa.
Caminamos por las bonitas calles y parques, palacios y las casas del paralmento, dónde está el famoso reloj. Sí está muy bonito.
Miles de tiendas de souvenirs después cometimos el mayor error de nuestro viaje. Ir a comer a China Town. Debí de haberlo sabido, gran error. La comida cara y mala, ni modo, a regresar caminando otros 10 km hasta el hotel.
Los siguientes días fueron el caos, Las tiendas (Tooooodas) con descuentos desde el 50 al 70%, no por eso baratos, pero si con precios mas o menos accesibles para su pobre servidor, para los londinenses debió parecer una ganga. Las cayes absolutamente atestadas, y pues sucumbimos al tema capitalista y pues con los otros miles de londinenses visitamos todas las tiendas de Picadilly y Oxford Circus, que son muchas. Sin comprar mucho por supuesto
. Con tantas tiendas no hay manera de no encontrar algo que sea absolutamente increible y por el que no entiendes como es posible haber vivido sin eso antes, y con 50% de descuento, como negarse.
Así que con aun menos presupuesto para comer, excepto eso sí para el restaurante griego que anu se moría por probar, pero con una playera y un pantalón de más, vagamos por las calles de Londres; tomamos helado y vimos el atardecer en el Thames. No nos llovió ni un solo día, e inclusive tuvimos sol el último.
Un viaje para recordar, y con Sleepy, más.
Foto de Agoran y Sleepy en Hyde Park (c). Definitivamente Sleepy sí es muy buena para eso de las fotos.
A nuestro regreso Finlandia nos recibió con sol, justo para una hermosa fotografía en el aeropuerto.
(c) Aeropuerto de Tampere, Finlandia